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¿Cómo prevenir reclamaciones por mala praxis: gestión del riesgo clínico?

Cómo prevenir reclamaciones por mala praxis: gestión del riesgo clínico

Descubre las mejores prácticas clínicas, legales y comunicativas para reducir el riesgo de reclamaciones médicas en tu ejercicio profesional.

¿Qué es el riesgo clínico?

El riesgo clínico se refiere a la posibilidad de que un acto médico produzca un daño no deseado en el paciente. Este riesgo no siempre implica negligencia, pero puede generar conflictos y reclamaciones legales si no se gestiona adecuadamente.

Factores que aumentan el riesgo de reclamaciones

  • Falta de comunicación efectiva con el paciente
  • Omisión del consentimiento informado
  • Errores en la historia clínica o seguimiento
  • Uso de tratamientos fuera de guía clínica
  • Expectativas no gestionadas

1. El consentimiento informado: tu primera línea de defensa

El consentimiento informado no es un simple trámite. Debe explicar de forma clara:

  • El procedimiento propuesto y sus riesgos
  • Las alternativas disponibles
  • Consecuencias de no tratar

El documento firmado debe guardarse en la historia clínica, acompañado de anotaciones sobre la conversación mantenida.

¿Sabes qué cubre tu seguro si falta el consentimiento?

2. Comunicación clara y empática con el paciente

Algunos estudios muestran que los pacientes que entienden lo que les ocurre y se sienten escuchados tienen menos probabilidad de iniciar acciones legales, incluso si hay complicaciones clínicas.

  • Evita tecnicismos innecesarios
  • Escucha sin interrumpir
  • Documenta todas las conversaciones importantes

Ver buenas prácticas comunicativas →

3. Uso de guías clínicas y protocolos basados en evidencia

Seguir protocolos establecidos es una garantía clínica y legal. En caso de juicio, será clave demostrar que actuaste conforme a la lex artis y a lo que dicta la ciencia médica actual.

  • Consulta fuentes oficiales: guías del SNS, semFYC, SEMES, etc.
  • Adapta los protocolos al perfil del paciente (individualización)
  • Registra el motivo si te apartas de una guía por necesidad clínica

4. Historia clínica completa y actualizada

Una historia bien elaborada no sólo ayuda al diagnóstico, sino que es tu principal defensa legal. Debe incluir:

  • Antecedentes, exploraciones, pruebas y tratamientos
  • Conversaciones relevantes con el paciente
  • Consentimientos, objeciones y rechazos

5. Informa de los riesgos aunque sean infrecuentes

Una de las causas más comunes de reclamación es la sorpresa ante una complicación. Aunque sea poco probable, si puede ser grave, debe ser mencionada.

6. Mejora continua y formación legal

Asistir a cursos de actualización médica y legal te ayuda a mantenerte dentro de los estándares y a detectar zonas de mejora en tu práctica.

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